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Cultura y Música
18 años del Festival Hip Hop al Parque
El festival de Hip Hop más importante de Latinoamérica inició
 su primera jornada con la presencia de más de 60 mil fanáticos
Ilustración: Idartes

Por todo lo alto se cerró la primera jornada del Festival Hip Hop al Parque que este año alcanzó su mayoría de edad. La versión número dieciocho del festival que reúne en la capital del país a lo mejor del rap, el grafiti y el breaking y que cuenta con los mejores D J´s y M C´s de la nómina nacional y una lista de invitados distritales, nacionales e internacionales de primera línea, se inició este sábado con una jornada continua de 10 horas de irreverencia, ritmo, movimiento y libertad.
Y es que al llegar a la mayoría de edad se adquieren derechos y deberes y Hip Hop al Parque ha alcanzado este momento ganándose el derecho a ser reconocido como el festival de Hip Hop más importante de Latinoamérica, como bien lo recuerda el director del Instituto Distrital de las Artes, Idartes, Santiago Trujillo, quien destaca además, que “el festival es la vitrina más grande para el arte urbano en Bogotá, un espacio que trasciende la definición tradicional de festival y se posiciona como el lugar de encuentro y visibilización de toda una cultura, de un movimiento social y político que habita la ciudad cada vez con mayor incidencia“


Por eso, por primera vez en su historia el festival que empezó hoy no será de dos si no de tres días, tres días de expresión pura, de irreverencia, de palabra hablada, cantada y gritada y de mucho ritmo y movimiento por que la danza urbana en Bogotá también está viva y se refleja en la vitalidad de los jóvenes, niños y adultos que batallan en una tarima al ritmo de Break Dance y lo entregan todo porque como lo dejó muy claro Jeremy Bello, un B – Boy de 11 años de la Fundación Artística Gedam, “bailar es paz, bailar es pasión, bailar es alegría”.

Talentos locales, nacionales e internacionales de la más alta factura, 18 agrupaciones, raperos, B –Boys, B– Girls, grafiteros, DJ´s , MC´s y mucho más, reunidos en un desfile de sorpresas preparado para contarle al mundo como se siente la ciudad, cómo vive y cómo evoluciona desde el arte en un mundo cada vez más exigente.

Al cierre del primer día de Hip Hop al Parque quedó claro que el festival es una tribuna para el arte, un arte que no se limita ni se sustrae de la realidad. Por eso, exponentes del género como KL hicieron honor a la irreverencia que lo concibió y que lo caracteriza y se tomaron la palabra para reclamar justicia, para darle voz a aquellos que no la tienen ya, como los llamados “falsos positivos” de Soacha, o sus madres -que no tienen respuestas y no tienen justicia-, o todos los que los extrañan y los que pueden correr la misma suerte por ser “vagos” o “desocupados”, porque al final lo que queda es el derecho a la vida y a la dignidad de todos los seres humanos.


Iván Octaviano, un joven bogotano de 23 años que a los 21 fue víctima de una infección cerebral que lo dejó paralizado completamente pudo subirse a una tarima a bailar y tomar un micrófono para decirle al público que “no hay límites, que no importa cuales sean las dificultades, porque todo está en la mente”.

La silla de ruedas no fue una limitante para Iván porque amaba el breaking y porque su “parche” no lo dejó sucumbir. Cuando a los jóvenes raperos, a los B – Boys o a las B – Girls se les pide definir el Hip Hop no dudan en soltar lo suyo: “Hip Hop es vida”, “amor”, “esperanza”, “familia”, “humildad”, “compromiso”, “vida”, “unión”.

En un país en el que las injusticias hacen parte del día a día, el Hip Hop es un universo en el que la confrontación, la protesta y la ironía son protagonistas. Por eso en Colombia, como en el Bronx neoyorquino donde nació, el Hip Hop es el resultado de las diásporas, de los desarraigos, de las miserias que han dejado en distintas generaciones los desajustes de una sociedad poco incluyente, violenta y cruel, pero ante todo es una voz de alerta y de esperanza; porque el Hooper es aquel que no tiene miedo de ponerle ritmo y rima a las verdades que acompañan su vida y que determinan el país que le tocó vivir.

Esta vez, más allá de los terrenos del parque en los que los hoopers que habitan la capital hicieron, además, gala de sana convivencia, los grafiteros tuvieron espacios para regalar su arte y llenar de colores y palabras paraderos y muros en diversos puntos de la ciudad especialmente destinados para ello.

El festival contó además con una impecable transmisión de más de cinco horas continuas a través de Canal Capital, gracias a la cual los televidentes de todo el país pudieron ser testigos de uno de los eventos más importantes del Hip Hop latinoamericano.

No hay que dejar de lado el factor académico el cual está presente en el festival y que Idartes da continuidad gracias a los espacios de participación que surgen del sector y del ámbito institucional, destacando la actividad de diferentes organizaciones en la construcción, no sólo del festival, sino de políticas y proyectos para el fortalecimiento del sector Hip Hop en Bogotá. 

Fuente: Textos y fotografías IDARTES

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