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Cultura y Exposiciones
Al final del Arco Iris
Los objetos de icopor, hechos por Fabio Palacios en su trabajo habitual en Palmipor, flotaban en una ausencia absoluta de gravedad y contrastaban con la seriedad de su portafolio de obras que han circulado dentro del circuito del arte

Hasta el 31 Enero 2016 - Horario: 9:00 a.m. a 5:00 p.m.
Entrada Gratis - Lugar: Sede y Centro Empresarial Chapinero (Calle 67 nro. 8-32/44)
Auditorio/Sala: Galería Artecámara - Piso: -1

Por Andrés Matute
Curador

El germen inicial de esta agrupación de trabajos fue un conjunto de trapiches de icopor (poliestireno expandido) de Fabio Melecio Palacios. En 2012, cuando la revista Errata# me encomendó una reseña de la obra de Palacios1 fui a Palmira a conocerlo y conversar directamente con él. Al final de una tarde en que hablamos y vimos mucho –registros de procesos desde hace tiempo y más recientes, experimentos y ensayos, unos logrados y otros fallidos–, le pedí a Fabio mostrarme los registros de objetos de icopor que ha venido haciendo a lo largo de su trayecto como empleado de Palmipor, empresa donde ha trabajado con impecable determinación desde hace más de quince años y cuyo salario le ha permitido mantenerse a flote financieramente. 
Por un lado, Fabio había manifestado su intención de vincular su práctica cotidiana con objetos de icopor con su práctica artística y, por otro, yo tenía mucha curiosidad de ver de qué vivía, en el día a día, el artista que había ganado el Premio Luis Caballero en 2012 con el Proyecto Los BMR (Bamba Martillo y Refilón), una obra con un denso trasfondo acerca del trabajo de corteros de caña en el Valle del Cauca. 

Los objetos de icopor, hechos por Fabio Palacios en su trabajo habitual en Palmipor, flotaban en una ausencia absoluta de gravedad y contrastaban con la seriedad de su portafolio de obras que han circulado dentro del circuito del arte. Contra la recia compostura de trabajos tan sólidos como Pácora, Enseñando a comer sancocho de pescado hecho con coco, el Proyecto Bamba 45 y el Proyecto Los BMR, en el catálogo de plantillas de icopor que, no con poca picardía me mostraba Palacios, pululaban en la mayor falta de pretensión duendes, hongos, ovejas, pastores blancos de pelo rubio y con escarcha, mickeys, hadas, princesas, pitufos, hombre arañas, cofres y cuanto elemento alcanzara a rozar la imaginación desenfrenada de clientes con ánimo de decorar una fiesta o promocionar un producto. 

Ahí, en medio de ese hilarante conjunto, brillaban con discreción unos trapiches a escala 1:1 de originales provenientes de antiguos ingenios de caña de azúcar del Valle del Cauca, hechos por Fabio, a pedido. ¿Cómo no ver la imprevista ironía de los trapiches?

La imagen que vino a la mente fue la del peso de veinticinco años de trabajo como cortero de caña de don Felipe Palacios (padre de Fabio), condensados en los quince minutos de la acción en el planetario, afilando con paciencia como en su rutina diaria, su machete, en contraste con la levedad del icopor, la ligereza en la virtud de Fabio, su sentido del humor y la despreocupada agudeza de su dedicación a perfilar con un cortador, pieza a pieza, todos esos muñecos y, sobre todo, esas falsas máquinas para producir guarapo. Inmediatamente entendimos que había que mostrar esos trapiches, con consciencia de que aquellos objetos tenían la potencia de ser el punto de enlace entre el oficio diario de Palacios y su obra como artista plástico. Por esto, a finales de 2014 presenté un proyecto de exposición para la Cámara de Comercio de Bogotá.


La carga de sentido del espacio de exposición (la sala de la CCB - Chapinero) pareció jugar a favor de mostrar los trapiches de Palacios como objetos escultóricos, primeramente pensados para una actividad comercial, producto de su trabajo colateral. De las reuniones con el comité de la CCB quedó claro que su política es promover varios artistas, no necesariamente centrarse en uno solo y además, en las muestras, nivelar la participación de artistas de trayectoria avanzada o intermedia con la de artistas jóvenes. Con esto en mente, empecé a pensar en trabajos afinados que hubiera visto recientemente y pudieran resonar con la idea de práctica diaria de oficio, producto comercial, distribución y acumulación de capital suficiente para mantener un grado de libertad.

(Extracto del texto curatorial de Andrés Matute)


Finaliza (*) 31 Enero 2016
Horario: 9:00 a.m. a 5:00 p.m.
Inversión: Gratis
Ubicación
Sede y Centro Empresarial Chapinero (Calle 67 nro. 8-32/44)
Auditorio/Sala: Galería Artecámara
Piso: -1
Parqueadero: Si